Después de un largo receso, vuelve a salir El PoZillo. En esta tercera edición buscamos darle una impronta más callejera y, a la vez, literaria. De este modo, historias de vidas y relatos poéticos locales, se funden en estas páginas.
Desde el diálogo entre los compañeros que se suman de a poco a la revista, decidimos promover las diversas prácticas culturales de nuestro barrio. En este sentido, comenzamos a recorrerlo, buscando en cada rincón, aquellas voces que suenan como murmullos, pero que necesitan ser oídas. El PoZillo abre sus puertas a todas las expresiones del arte que transitan nuestro territorio sin pedir nada a cambio. Arte, danza, cine, títeres, teatro, poesías y mucho más, van a ir, desde ahora, encontrando soporte en este medio.
A fulana no le gusta
Aprovechamos la ocasión para contarles que a fulana no le gusta la revista. Aquella señora de corta estatura y reacio carácter, alza su voz crispada y lanza al aire: “a mi no me gusta esa revista, no me gustan los comentarios que la gente pone”. Al menos fulana, se regocija leyendo El PoZillo.