Por Luciano Albrecht
Recordará usted aquella rutinaria consulta del taxista desesperado para encontrar su destino; con qué molestia se tomaba el trámite. Hace un tiempo se expiraron algunas de las virtuosas respuestas a esos fulanos para dar al olvido el garabateo que dibujaban las manos del vecino oriundo en la búsqueda de armar el mapa ideal de destino. El cambio introducido por la nominación de las calles busca abolir el viejo concepto de viviendas y manzanas que, en su intersección, llenaron de significado nuestros hogares durante años. Cómo olvidarlo, es casi imposible desligarlo de nuestro imaginario, pero hagamos el intento tan solo por un momento; los invitamos familiarizarnos con la nueva planificación de calles.
Las calles ya tienen nombres, se dan su propia ley. Parece que el rol subjetivo que llevábamos cada uno de nosotros en la tarea de orientadores hoy estaría dado de manera innata. De este modo abandonamos un cachito de la escena pública. Sin embargo, esta participación puede ser canalizada hacia la difusión del nuevo mapa, la responsable información del significado de cada calle y al cuidado de los carteles de señalización.
A pesar del quiebre que nos produjo este cambio, muchos lo ven como algo positivo. Nosotros como vecinos daremos la respuesta.
Glosario de las calles
Cuando asomamos a ese cartel azul y blanco hubiéramos querido ver nombres de caudillos, próceres, patriotas, lugares, etc.; aquellos que se asimilan fácilmente a nuestra experiencia cotidiana. Nada resultó de esa naturaleza. Primariamente los nombres responden a personalidades vinculadas al ámbito intelectual de nuestro país, y en muchos casos de nuestra ciudad. Es por esta razón que desde El PoZillo decidimos divulgar de manera algo superficial, quiénes son, qué hicieron y qué rumbos tomaron estas personalidades.
La calle de entrada era la única nominada tradicionalmente. Fue en 1995 que se le asignó el nombre de Esteban Laureano Maradona para honrar al medico santafesino que dio su vida para reivindicar los derechos de los aborígenes formoseños.
Siguiendo el emplazamiento geográfico hacia el norte, el tramo asfáltico posterior toma el nombre de José Babini en alusión al reconocido historiador de la ciencia, ingeniero y matemático que en la actualidad es tomado como punto de referencia cuando se habla de la historia de la ciencia en la Argentina, ya que tuvo el mérito de lograr que esta fuera considerada como una disciplina independiente.
En orden paralelo, la calle que asoma al centro comercial fue encargada de escoltar un nombre aún más trascendente para la ciencia argentina. Estamos hablando de Luís Federico Leloir, Médico galardonado con el Premio Nobel en Química debido a sus descubrimientos científicos.
Antes de llegar al extremo norte, la penúltima calle cobra vida bajo el nombre de Marta Samathán. Aunque nació en Chile, los azares de la vida nos trajeron a nuestra ciudad a esta célebre mujer. Maestra de escuela y docente universitaria de nuestra ciudad paseó desde las instituciones más humildes hasta las de mayor prestigio para convertirse en una incansable luchadora social, desplegando así sus entusiastas reclamos por la defensa de los derechos de la mujer.
Las calles que restan para completar este recorrido son: Rector Pedro Martínez, Alejandro Greca, Cortés Plá, que fueron rectores de la Universidad Nacional de Litoral.
Los nombres de las calles laterales pertenecen personalidades universitarias. Luis Jiménez de Asúa (lateral oeste) fue un célebre profesor de Derecho Penal que sufrió el exilio de la dictadura franquista española y migró a nuestro país para luchar junto a los movimientos reformistas universitarios. Guillermo Estévez Boero (lateral Este) -discípulo de Jiménez de Asúa- se inscribe en la militancia estudiantil de la UNL, reconocido por haber luchado contra la privatización de las universidades en la década del 60 y fundar el Movimiento Nacional Reformista (MNR).
Los callejones que corren de sur a norte también fueron nombrados bajo personalidades reconocidas en el marco académico de la UNL: Ángel Caballero Martín (frente a las torre 1 y 2) y Julio Antonio Busaniche (al oeste de torres 10, 11, 12, 13 y 14).
Peatonales
El primer pasaje peatonal —mirando hacia el norte— fue nombrado Pablo Vrillaud, en homenaje a una destacada personalidad del ámbito académico, que en su lucha incansable por la ilustración del pueblo se convirtió en uno de los principales artífices de la creación de la Universidad Nacional del Litoral.
A la siguiente senda peatonal, se le dio el nombre de Adolfo Bioy Casares. Aquel hombre que supo entender la literatura volcada a la producción de relatos policiales, logrando por este medio hilvanar lazos de producción literaria y —fundamentalmente— amistad con Jorge Luís Borges.
Si hacemos un paso más hacia el norte nos encontramos con otro dirigente del movimiento estudiantil: Mariano Tissembaum. Este desarrolló una destacada carrera en el campo del Derecho del Trabajo y la Seguridad Social.
Aldo Mieli fue el nombre elegido para la penúltima arteria peatonal. Se trata de un intelectual, político y escritor italiano naturalizado argentino que dirigió sus ilustres estudios hacia la historia de la ciencia (donde investigó largamente asociado con José Babini), y el movimiento de liberación homosexual, del que fue pionero.
Escondido en el fondo del mapa, encontramos el pasaje que porta uno de los nombres que consideramos de mayor relevancia para esta revista: Celia Ortiz de Montoya. En su tránsito por la vida de la docencia Cecilia dejó una huella imborrable. Su obra mostró una ruptura intelectual con el arquetipo educativo que estructuró el modernismo positivista e intelectualista. Desde allí protagonizó una visión crítica hacia la autoridad del maestro y la subestimación del estudiante, buscando nuevas prácticas educativas-pedagógicas que cobrarían vida en el trabajo grupal, la libertad del niño y el desplazamiento de la autoridad del docente.
Resta mencionar la peatonal que enfrenta a las torres 9, 10, 11 y 12, la cual fue bautizada como Rosario Vera Peñaloza; Educadora y pedagoga argentina que fundó el primer jardín de infantes argentino.
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